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jueves, 17 de julio de 2014

A sangre









En el grabado, como en casi todo, hay márgenes.
Es la marca que la plancha deja sobre el papel al pasarla sobre el tórculo, y que delimita la imágen.
Los márgenes son importantes. 
Hay incluso una guía  para la identificación del margen, tienen diversos adverbios según su estado o tamaños: rico en barbas, márgenes enteros, márgenes anchos, márgenes estrechos, márgenes cortados por la huella, remarginados, buen margen, margen sutil, margen intonso, margen pequeño y un largo etcétera.

Y también existe el margen sin margen.
Es el "margen perdido" o "a sangre".

La estampación a sangre es frecuente en la estampa contemporánea, sobre todo en Norteamérica, y se realiza cortando la hoja de un tamaño inferior a la matriz. 
En este caso, la firma, numeración y cualquier anotación están dentro de la imagen o en el reverso de la estampa. 

Todo se pone en juego en la misma obra.
Me gusta la expresión "a sangre". Tiene fuerza.

En el grabado, como en casi todo, hay estampas que necesitan hacerse así, "a sangre".
Sin dejar límites que separen.
Jugándolo todo o nada.

Y el amor es una de esas estampas que no entiende de medias tintas, de límites, márgenes o condiciones.
En el amor...a sangre.












martes, 15 de julio de 2014

¡A los tacooneeees... !







Las modelos del taller suelen ser longilíneas, cuasi adolescentes.
Posan en sesiones de cinco minutos, en contorsiones fastidiosas, para poner a prueba la capacidad de intuir el escorzo.
Pero ayer la modelo era distinta.
No, nada de gorda. Tan sólo había integrado con armonía la dulzura de la curvatura,  que, como una huella invisible suele dejar la maternidad en el cuerpo de las mujeres.
Disfruté dibujándola.
Absorbiendo volúmenes, claros y sombras, daba vueltas a un asunto que viene ocupando mis tiempos de desvelo: la restauración de lo femenino en la mujer de edad media.
Bonito tema para una tesis.

Contemplando el panorama compruebo como, con el paso de los años, "ellas" somos en apariencia más "ellos".¿ O tal vez sea a la inversa, y ellos se redondean y acabamos así,  "de facto",  asumiendo las proclamas del igualitarismo más rancio?
No sé, siempre estas dudas, tan tontas ellas, que me persiguen aunque no quiera.
Lo cierto es que,  a poco que nos descuidemos, acabamos en una especie de híbrido-andrógino, entre camionero y matrona romana.
Si a esto le añadimos la moda del verano, al puro estilo mercadillo playero, legins, camiseta de tirantes, blusita suelta o pantalones pesqueros, seguimos por dejar la cana libre, y vamos al minimalismo estético, enarbolando enseñas de "la arruga es bella"...la aniquilación de la especie humana, como hombres y mujeres, pasa de amenaza a hechos recalcitrantes.
Es algo que me da miedo, porque cultivar la propia esencia, todo eso de la autoestima y la autoimagen, pasa por potenciar el "quien" que somos, en versión "él" o "ella". Desde la concepción hasta la muerte.

Como  firme defensora de que ante lo que no gusta, el cambio más efectivo es el de la mismidad- porque en el fondo es el único cambio que de verdad controlo- me aplico el cuento, intentando descubrir si ya se me han despertado algunos síntomas de ésa androginia pavorosa...y descubro que sí, que seguramente ya ha empezado la hecatombe...que el derrapaje empieza por los pies:  la búsqueda de la comodidad en los zapatos a toda costa. No se trata de comodidad justa, para determinados trabajos, excursiones, paseos, riscos y montañas...no, es otro tipo de cambio. Es la línea transgresora que decide, sin tapujos ni ambages, calzarse ya, para siempre, las mismísimas "barcas de San Pedro", lo que sería la delicia del ortopeda medio...lo que en casa denominan "zapatomonja"...

Así que, conclusiones de la clase de ayer mientras blandía el carboncillo en la dura batalla por la belleza perdida: Niñas/añosas...¡a los tacones!




martes, 16 de abril de 2013

¿Héroe o Villano?







Un corto basado en un artículo de Pérez Reverte.

Historia de lo mejor y lo peor.
Alejando la tristeza de los agoreros que creen en la predestinación.

Me gustará que os guste.

martes, 12 de marzo de 2013

Scherzos con abrigo.









Ha hecho un frío inusual en esta tierra. Cosas del calentamiento global.
Tampoco es habitual que coja el coche para rondar por la ciudad. El metro me da alas, aunque sean para volar por el subsuelo.

Mientras al volante disfruto de buena música clásica y calefacción, los peatones se encogen en los semáforos, con un atrezzo invernal que es una novedad en Barcino. Nunca hace tanto frío como para que las damas de Diagonal de Arriba paseen mucho con sus abrigos de piel.

Aquí los inviernos son mediterráneos, y yo estoy hecha a otros fríos, añoro las escarchas y los témpanos   
o "chuzos" helados y amenazantes.
Por eso ni me acordaba del abrigo.
El famoso abrigo.

Me lo trajeron los Reyes Magos hace…¿mil, cien…? No, más o menos debe hacer unos veinte años.
Claramente el paje encargado de elegir aquel abrigo era muy novato en gustos femeninos.
No me gustó pero nada de nada. 
Era un abrigo "bueno". 
Clásico a más no poder, seguro que el paje de los Reyes Magos se había dejado un pastón…
Un disgusto de abrigo.Mi careto hablaba por sí solo… 
La juventud tiene esas cosas, está segura  de que el mundo gira y debe adaptarse al propio ombligo: queremos que nos sorprendan pero con la sorpesa que queremos. Y sin decir qué o cómo debe ser esa sorpresa…claro, porque entonces ya no tiene gracia…se trata de una sorpresa¿no?...

Por circunstancias largas de explicar, el abrigo no se podía cambiar. 
Había que comérselo con patatas, o confitarlo…
Mi madre, sabia como siempre, me dijo para consolarme: "No te preocupes, dentro de veinte o treinta años, te gustará".

Durante tantos años ha sido "el abrigo". Siempre en su colgador, quietecito. Como estaba él, no me hacía falta otro… aunque fuese una prenda puramente testimonial. Era tan "bueno", que había que aprovecharlo, y su presencia espantaba otras posibilidades más "trending".

Me lo he puesto en tan contadas ocasiones que sigue nuevecito, y como es TAN clásico, siempre está lo suficientemente pasado de moda.

Este invierno, lo he visto con otros ojos.
Y una vez más, como casi siempre, mi madre tenía razón.
Ahora ya he madurado, ya tengo edad para ése abrigo de "señora mayor".
He valorado su lana cálida, su color sempiterno, el diseño atemporal…y me he arrepentido de ser tan tozudamente joven, durante tantos años.
De mi ceguera.

Curiosamente, en la radio suenan scherzos de Chopin.
Bromas musicales.
La mejor compañía para  no tomarse demasiado en serio la vida.






miércoles, 13 de febrero de 2013

Gif Novela (4)


Soy una mujer silenciosa.
Suelo pasar desapercibida.
En parte porque así lo quiero, prefiero mirar y escuchar sin ser molestada.
Y además, no voy a engañarme, porque, aunque quisiera, nadie se fijaría en mi.
Clase media, belleza anodina, estilo discreto...la pura imagen del anonimato.
Con treinta y tantos y un trabajo rutinario en un torreón de cemento, aparcada todo el día en un cubículo aislante, soy una hormiga moderna en un enjambre de ordenadores.
Puedo contemplar las vidas de los otros bajo una capa de invisibilidad.
No me ven y se olvidan de ocultar ante mi sus miserias. Sin pudor alguno, dejan abiertas las ventanas de sus instintos, de sus verdaderas intenciones que ante los otros disimulan con una sonrisa, o con el silencio.
Conozco a fondo el corazón humano, soy recelosa y desconfiada. Si alguna vez percibo hacia mí una mirada, enseguida noto que es interesada.

Pero ya no es así.
Su voz con sonrisa me obligó a mirarlo a los ojos.
Al principio pensé que eran dulces por la miopía. Pero en cuanto me habló sólo a mi,  coloreándome por encima del gris circundante, algo extraño y desconocido se activó en mi interior.

Desde ése día estamos aprendiendo a mezclar muestras miradas.
Hay veces que he llegado al extremo de dejar sin fregar los cacharros para ayudarle con sus prácticas de buceo.
Me han dicho que es amor.



jueves, 22 de noviembre de 2012

Utopía






Voy a hacer una confesión inconfesable. 
Soy consciente de que con ello arruinaré mi reputación, tal vez para siempre, y que seguramente me veré obligada a saltar a "los medios" y hacer ruedas de prensa y comunicados, incluso tendré que convertirme en tertuliana de lo  "rosa"(o verde loro, según se mire).

La valentía de otras blogueras, que un día confesaron sus enamoramientos de juventud, me ha animado a seguir sus pasos, y hacer público el idilio:  la sociedad necesita saber la verdad.

Tuve un amor imposible. Un hombre casado, y por dos veces. Mucho mayor que yo, vamos, que me sacaba unos quinientos años. Pero para el amor platónico no exsiten ni el espacio ni el tiempo.

Al principio fue curiosidad. 
Lo conocí en el cine dominical de los Salesianos. "Echaban" una peli algo subidita para la época,"Ana de los mil días", y él estaba agazapado entre los adulterios reales. En aquel salón repleto de adolescencia y sillas plegables, intuí su pasión, un hombre que creía en la verdad, coherente para ser libre, hasta la muerte.

Como los enamorados necesitan saberlo todo del amado, devoré enterita "Un hombre para la eternidad". Una y otra vez, saboreando las escenas, adorando a aquel héroe enfundado en tupidas medias Mariclaire.

Sí, me enamoré de Tomás Moro, Lord canciller de Inglaterra. Perdidamente.Para siempre.


Con un amor más maduro leí sus biografías y obras.

Me hacía reír, como cuando en el cadalso le pidió al verdugo: "Ayúdame a subir seguro, que ya bajaré por mis propios medios".

Elevaba mi espíritu:

     Dame, Señor, un poco de sol,
    algo de trabajo y un poco de alegría.
    Dame el pan de cada día, un poco de mantequilla, una buena
    digestión y algo para digerir.
    Dame una manera de ser que ignore el aburrimiento, los lamentos y
    los suspiros.
    No permitas que me preocupe demasiado
    por esta cosa embarazosa que soy yo.
    Dame, Señor, la dosis de humor suficiente como para encontrar la
    felicidad en esta vida y ser provechoso para los demás.
    Que siempre haya en mis labios una canción, una poesía o una
    historia para distraerme.
    Enséñame a comprender los sufrimientos
    y a no ver en ellos una maldición.
    Concédeme tener buen sentido,
    pues tengo mucha necesidad de él.


También hemos tenidos nuestros desencantos, como corresponde a un amor verdadero.
El último fue en el AVE. Por una obrita suya, que le hizo muy famoso: Utopía.
El nombre de esa isla que inventó ha quedado como sinónimo de mundo idealizado...
Al leerlo por primera vez no lo entendí. 
A mi, que me gusta pasear por los arrabales, me faltaba el aire en esa ciudad tan perfecta y organizada. Lo atribuía a que él es un hombre algo mayor, y yo una mujer postmoderna.
Pero algo me hacía barruntar que estaba siendo injusta, y en el viaje de vuelta le dije eso de "Thomas, tenemos que hablar". Mientras repasaba sus palabras con otros ojos, con paciencia me hizo ver la metáfora. 

Utopía es un canto a las virtudes sociales, a la justicia, y sobre todo a la esperanza. Ese es el ideal, la conquista que propone Utopía, educar amando las virtudes, con la esperanza de ser mejores.
Justo lo que necesitamos hoy, con la dichosa crisis, como en las crisis de hace tantos años.


Gracias Sir Thomas, una vez más, rendida a vuestros pies.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Reportaje Gráfico


Hoy, sin quererlo, la huelga me ha regalado un paseo delicioso por calles solitarias y tibias. 

He descubierto nombres curiosos en esquinas nuevas.








Habitantes de otros mundos escalando las fachadas.


Clikar para agrandar



Jardines urbanos y verticales.




Detalles en puertas que nunca he visto cerradas.





Y gente con mucha paciencia.


También miradas de odio, injustas, violentas.

Un hombre de edad media, nada de obrero descamisado, con barba muy bien cuidada y ropa con logos, de pijo de mediopelo. Las manos en los bolsillos y los pies demasiado sueltos, dando patadas. 

Con una rabia casi ridícula, destrozando los montones de sillas apiladas de las terrazas, lanzando al suelo las pizarras del menú. 

Me ha dado tiempo para entrar en el bareto cotidiano, y  avisar para que echen la persiana. 
Allí me he quedado, con un café, comentando la jugada, que si vaya libertad, que si no estamos para más gastos, que no voy a perder cien euros, que no hay derecho a lo que nos está pasando... la gente, normal, sin perder la calma. 

Hasta que el energúmeno la ha emprendido con las sillas, y el dueño se le  ha encarado. 

Qué pena. Cuánta demagogia tan mal recitada.

Y después del calentón, otra vez a ordenarlo todo y  a abrir la persiana.


Sigo mi camino, pero los piquetes atacan de nuevo.
Me refugio en sagrado, como los perseguidos medievales, acogiéndome a la Pax Christi hasta que terminen de dar su serenata .
Silencio con sordina. Los helicopteros sobrevuelan el gregoriano, y crean un ambiente de misterio bélico.
Frente a la Madre. Ella en piedra blanca que sonrie, yo con el alma on the rocks, dejo que me derrita su mirada.







Trabajamos con la persiana medio cerrada. 


Por la tarde salgo antes de que comiencen los destrozos y encuentro en las placitas del Gótico la quietud de un pasado imaginado, con una magia extraña, como de un mundo aparte.













Los musicos siguen cantando, y los novios se hacen arrumacos. 





Pocas veces la vida hace huelga general.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Sic transit




La calle Flassaders* es lo mas parecido a revolver por el granero, aquella buhardilla congelada del caserón familiar.

En la misma Casa de la Seca, donde se acuñaba la moneda de la Corona de Aragón, se han instalado los ateliers de diseñadores originales y divertidisimas tiendas "vintage". 

Lo "vintage" es un concepto muy "cool" para seleccionar,  de entre las cosas viejas, aquellas que tienen un toque de sofisticación suficiente como para volver a la vida, en plan zombies de lujo y glamour.  No son simplemente objetos de chamarilero, ni tienen la pomposidad de las antigüedades serias. El auténtico "vintage" exige un grado mínimo de exquisitez y cierto toque gamberro.

Las historias que contienen estas mercancías tienen siempre un matiz superfluo, huelen a dias de amor y lujo, caviar con cava y fresas.

Entre sus prendas se acarician las noches templadas, para arebujarse en un chal de tules. 

Se escuchan los gorgoritos del Liceo entre los cuellos de marta cibelina, endurecidos, como pedruscos peludos. 

Se respira el mar de Montecarlo en las maletas de cuero reluciente, apiladas formando una pirámide, monumento funerario a tantos cruceros en yate.

Muchos miércoles, al mediodía, entro para cotillear y pasearme entre tantas historias de muertos vivientes.Me saludan con familiaridad los dependientes, que a esas horas están disimulando una siesta ante el ordenador.

Hoy he descubierto un rincón nuevo. Todo marcas de lujo en prendas de los años cincuenta- sesenta. 

Y ahí estaba él. Dando luz azul al escaparate en tonos otoñales. 

Sorprendida, he despertado a un depiladísimo cuarentón:

               - Disculpa,¿cuánto cuesta el birrete?

               -¿El ...what?

               - El birrete laureado del escaparate...

               - ...

               - El gorro azul... con flecos... el de la vitrina de la derecha.

               - Ahhh... el sombrerito, es superfashion. Todo diseño de los años sesenta, darling...   
                 Ochenta euros, una auténtica oportunidad.

No puedo evitar la carcajada.


              - No, verás, no es un gorrito de diseño, segurísimo. Es un birrete laureado, el                                   
               "sombrero"  que se ponen los doctores en los actos académicos, en la 
                Universidad...

              - Uyy, no me lo puedo creer...bueno, querida, pero que quede entre nosotros...
                No me digas que no quedaría divino como tocado en una boda de 
                mañana... superideal con un abriguito a lo jackie... ¿así que eres médico?

              - No, no, se trata de otro tipo de doctores. Este, azul celeste, lo llevan los doctores
                en Filosofía y letras...

              - Mmmm...ya...Mira, también tenemos esto, mira que divvvviiiino...es más para la
                noche...


Y me dejo agasajar por el derroche de información sobre una tiara de strass.


Al salir, me despido del birrete. 
Ochenta euros es mucho lujo, y lo abandono ahí, solito, entre sandalias de Vuitton y guantes largos. No sólo por el precio, es que me echan de mi casa si entro con más "porquerías" inútiles. 
Pero me gustaría revisar sus entretelas, repasar uno a uno los flecos, al más puro estilo CSI. Por si entre sus pliegues se ha quedado algún resto de neurona, algún rastro del cerebro que lo lució orgulloso en tantos actos protocolarios. 

Por conocer su historia, por saber cómo un chico como tu, puede acabar, con la identidad cambiada, en un sitio como éste.







* Flassaders: Fabricantes de mantas

jueves, 4 de octubre de 2012

Fulgor de cerillas







Los fuegos artificiales me atrapan. 


Mirar la noche y que empiece a explotar en chorros de luz, es volver al refugio de la imaginación infantil, retrasar el reloj biológico unos minutos, alisar las arrugas del alma.

Ya sé que son pólvora vanidosa y efímera,  relámpagos engañosos , que su luz no es buena como faro y guía. Pero me embelesa su belleza, el idealismo de ese brillo tan fugaz y coloreado con purpurinas. 
Porque son ilusión en vena.


Y eso son, fuegos artificiales, las ínfulas de orgullo que hinchan a quienes triunfan y son portada del Times, o personaje del año en París Mach.
Vale, seguramente la mayoría son hombres y mujeres con enjundia, merecen la portada y mucho más. Pero esa fama de papel, es estallido de pirotecnia. 
Lo recuerdo cada semana, cuando en el taller veo las pilas de revistas atrasadas, me saludan esos rostros fotografiados siempre por el perfil bueno, y los estrujo entre las manos mientras limpio con esos papeluchos las planchas de grabado. 
Toda la gloria acaba así,  emborronada en un manchurrón de tinta.

Y si ser la cara del día en una de esas publicaciones internacionales es  así de pasajero, que ahora se me ocurra como "ejercicio bloguero", nombrar  a algún desconocido como  "El rostro de la semana"en un blog que no juega ni en la cuarta regional, no llega ni a chasquido con pólvora mojada.
Lo sé. 
No será ni  fulgor de cerilla. 
Brillo mustio, que nace ya amortajado, y con una vida tan corta, que no llegará ni a "nanoluz".
Luz tan temblorosa y tristona como las ilusiones con las que se engañaba la pequeña cerillera, la del cuento de Andersen, mientras moría congelada en la noche de Navidad. 
(Vaya cuento triste . Si ahora nos quejamos de la crudeza de algunas escenas que contemplan nuestros niños, los antiguos no tenían manías en eso de mostrar la crueldad y dureza de los corazones, aleccionaban desde pequeñitos).

Y aunque sólo tendrá el esplendor caduco de la chispa de un fósforo, quiero encender toda la caja de mis cerillas, iluminar con ellas  este rincón recóndito y escondido entre las grutas de la blogosfera, 
Imagino que como siempre me repito, ya lo habré contado. 
Bueno, pues again, otra vez: De todo lo creado, lo que más me fascina son los rostros y las manos de un ser humano. Creo que unen en armonía lo que significa el amor creador de Dios y la libertad que nos regala con la vida.

Por eso, de vez en cuando, voy a nombrar en Matermanías "El rostro de la semana"( o del mes o del semestre, que eso nunca se sabe). 

Para que los destello de los personajes anónimos aclaren algunos días, en los que los rostros que salen en la prensa hacen crecer brumas en el alma.


*Nota para mis críticos tan crueles como amorosos: 
¡Vale, sí , acepto lo de la melancolía!. Tenéis razón.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las cabezas de Messerschmidt








Llevo todo el día admirada, contemplando las imágenes. Soñando con poder verlas de cerca, rozarlas con los ojos y las caricias de las mano.

Son la obra solitaria de un artista del siglo XVIII, y tienen la actualidad del siglo que viene, la fuerza que crece en el presente que busca tener futuro.

Cabezas.
El escultor ante el espejo, tal vez buscando en el autoreflejo una comunicación con los otros que él mismo se negaba.



La cara de un ser humano.

El rostro que habla cuando el alma está amordazada y no puede expresarse con palabras.

Gritos en cada uno de los músculos en tensión.

Gime, ríe, sufre, ama.

¿Hay algo más bello?¿Qué puede existir en la Creación tan repleto de divinidad?

 Nada más bello que el rostro de un hombre.






jueves, 13 de septiembre de 2012

Hacerse cargo






El primer contacto con la realidad es siempre una impresión. 

Conocer exige más. 
Ver la verdad de lo que nos rodea es un trabajo no siempre fácil. Al fin y al cabo, entramos en la realidad con las gafas de la mismidad puestas: con los cristales teñidos con el pasado de cada quien,  con sentimientos únicos, con lo que leímos y  lo que otros nos dijeron, con las heridas y alegrías íntimas que nunca salieron a la luz.

Por eso, cuando alguien habla, que es el modo más personal de revelar su realidad, no es suficiente con las primeras impresiones. 

Con "oír" no basta. Ni conformarse con "estar informado."

Es tan difícil ser buen escuchador… y tan importante ser escuchado.

Se necesita la "inteligencia sentiente"para hacerse cargo de la realidad que alguien nos comparte.
Para que el otro descanse contando y que mientras abre su intimidad perciba misericordia samaritana, esa que va más allá de la simple empatía, la escucha que contiene acción-intención de aliviar el sufrimiento ajeno, y que incluso asume el compromiso de compartir su destino. 

No hace falta "solucionar", ni siquiera acertar con el consejo. 
Sólo hacerse cargo, con inteligencia, compasión y compromiso.  

Cuando alguien nos escucha de este modo, faltan palabras para dar las gracias.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Post Break




Ahora lo complicado es encontrar una excusa para volver...


Recuerdo cuando regresábamos de aquellos veranos de tres meses y encontrábamos la novedad de nuestra casa en pausa.
La desidia de los juguetes y libros que nos habían hartado antes de los calores, tenían la novedad sugerente de lo desconocido.

Así vuelvo al bloguerío.

El entusiasmo está servido.

Sólo tengo que encontrar una excusa para volver a escribir...


viernes, 15 de junio de 2012

GifNovela (3)



El cigarrillo ha sido la excusa.
No aguantaba más… tenía que salir y romper la tirantez con un poco de aire viciado.
No lo entiende, le enerva ésa actitud, el silencio con el que reacciona, si es que reacciona... lo que precisamente le encabrita es su aparente falta de respuesta. Porque si realmente la quisiera, lo sabría.   Sí, si realmente estuviese pendiente de ella, sabría interpretar sus señales…

Y mientras inhala el humo reparador, le va subiendo desde el estómago al cerebro una sombra morada, que se desparrama  lenta,  imperiosa, pegajosa. Se van oscureciendo otros días que estaban tranquilamente guardados en el rincón del cariño.

- SIEMPRE ha sido así…en el primer aniversario, no se le ocurrió otra cosa que regalarme¡ una olla a presión!…y luego se excusaba en que si había estado diciendo que la necesitaba…NUNCA cambiará, es como su madre, sin imaginación, tan cerebral, tan lineal,tan tan tan… y pensar que eso es lo que me enamoró...el contraste ...

Una lágrima de autocompasión empezaba a desperezarse, y con el ojo medio inundado intuyó sus manos reflejándose en el cristal de la ventana.
Y se le lanzaron en tropel las imágenes de esas mismas manos, acariciando su rostro, limpiando las lágrimas y el sudor después del parto, recorriendo su cuerpo, bañando a los niños,enlazadas con las suyas paseando,  fregando platos, arreglando bicis, sujetando biberones.

Parecía que el naranja brillante de esos recuerdos frenaría la oscuridad amoratada.

- Pero es que el amor si no tiene chispa no vale la pena, y él no sabe quererme, no sabe intuirme ¿o no es así como deben entenderse los enamorados?.
¿Es que no estaba suficientemente claro?¿Es que no podía darse cuenta de  que cuando decía que me gustaría celebrar mi cumpleaños con sencillez, en un sitio económico, y que no quería ningún regalo, lo que en realidad quería es que me sorprendiese con un ramo de rosas rojas, de tallo largo, y una cena especial en un restaurant de esos cool, de los de arreglarse …? No, claro, es incapaz de pensar en nadie más que en él…no se ha fijado en las señales…
sólo ve lo que tiene en las narices...

Y la mancha azulada de la tristeza va acelerándose.

- ¡…y encima me dice que porqué no se lo decía si eso es lo que me hace ilusión!¿Es que no se entera…?¡si lo que precisamente quiero es que me sorprenda…! Si se lo digo ya no tiene gracia. Es un analfabeto emocional...es un , un...un...

En el corazón algunos chisporroteos de ternura intentan llegar a la altura de las ideas.

La última calada.

- ¡Se acabó!

Tira la colilla, y la retuerce con fuerza desproporcionada, como si al pisar la pavesa pudiese acabar con otros fuegos.

Al entrar en el bareto, él está jugueteando con el móvil, nervioso. Al descubrirla, la mira esperando, sin saber qué hacer.

Se acerca orgullosa, y en un susurro, entre beso y suspiro  le roza la oreja.

- ¡Perdóname!

viernes, 27 de abril de 2012

GifNovela



Por fin el sol empezaba a notarse y Nueva York olía a recién duchado.
Siempre es así al principio de la primavera.
Hay que esforzarse mucho para percibir los cambios de estación entre tanto coche y rascacielo humeante. El murmullo aplastante del trafico es la única conversación sobre el asfalto, y sólo en el Central Park se atreven a piar los gorriones. No hay más voces precursoras que se aventuren a proclamar que enseguida llegarán los calores, y las ramas serán verdes  y volverán a regalar sombra.
La asociación de la primavera con el renacer de la vida, nueva savia,  juventud y promesas resulta paradójica entre tantos corazones congelados.
Porque los neoyorkinos son solitarios, les basta con  el contacto opresor del metro para comprobar que son humanos, para colmar cualquier nostalgia de sociabilidad.

Hoy, inexplicablemente, siente una mayor sensación de aislamiento, como si todo a su alrededor estuviese paralizado, y un cuchillo afilado le hubiese dejado en otra porción del tiempo y el espacio.El único aire que respira  es el del abaniqueo de las hojas del periódico. Como un loco rebusca en las columnas de letras: crisis, crisis y guerras. Una vez y otra. Necesita encontrar una explicación entre ésos papeles que parecen ser lo único vivo.
Ahí está . Después de la cartelera. Su propia esquela.

jueves, 19 de abril de 2012

Pakis.




Es su barrio.
Cuando los guiris rubios se esconden en su hotel, quedan ellos.
Sólo los veo por la mañana, antes de que vuelva a desplegarse el atrezzo de ciudad turística.
Me acompañan, nos cruzamos o recorremos al unísono los mismos adoquines centenarios, entre los cochambrosos cascarones de palacios góticos, fondas que secan en los balcones toallas de playa y pintadas indignadas.
Salen de casa resplandecientes y recién peinados. Mi madre diría"escoscaos". Les brilla la piel canela, salpica reflejos dorados en los ojos tan negros, tan negros... Son niños extrañamente serenos. Casi nunca los veo correteando ni "haciendo el pollino". Cuando los acompaña el padre suelen ir en bicicleta. Siempre en orden, pedaleando tranquilamente suben las pendientes suaves de las calles de La Ribera.
Si van con la madre, se sitúan rodeándola sin amontonarse, casi nunca cogidos por la mano, ni los más pequeños. Es una unión sutil, perceptible y clara, pero invisible.
Con estos nuevos fríos ellas han vuelto a ponerse sobre el sari los anoraks occidentales, y han eclipsado temporalmente el color del curry, los rojos de las guindillas y los verdes del índico que llevan en esos algodones, finos como velos. Me enamoran esas telas, me intriga la armonía de su maternidad, la elegancia de su estilo educativo.
No sé cómo o cuándo se romperá ésa mágia.
He recordado una escena de la película "This is England", el extraño interrogatorio al que somete Combo( un skin fanático) a Milky( jamaicano ) sobre su familia, y la expresión que precede a la infame paliza...porque :"Negro, tu lo tienes TODO ".
Con el buen tiempo dejan los ventanucos abiertos y puedo imaginar el interior y las duras condiciones de los cuartos donde viven, pero sé que en ése paseo matinal, cuando van a la escuela, mis amigos, los niños "pakis", lo tienen TODO.



viernes, 17 de febrero de 2012

De colores



(Léase con ironía, por favor)


Me rebozo y regodeo en la incomprensión.
Es uno de esos placeres masocas. Muy del estilo de esas heroicidades con revancha que nos ayudan a creernos buenas madres, cuando nos hacemos las sacrificadas y entonamos a pleno pulmón, o en silenciosa cara larga, ése estribillo pegadizo y ramplón: "¡Ayyyy, cuanto sufro y qué poco me quejo!".
Viene a ser lo mismo pero en la vena artística.
Esas risas de incomprensión con displicencia, me hacen sentir más intensamente  el desaire social que da pose de artista.

Se parten cuando digo que estoy trabajando el color, y las carcajadas me dan ínfulas de grandeza bohemia, y cara de vinagre al óleo... Ese rictus tan femenino de incomprendida dignísima.

Aunque os  de a todos la risa floja, el color tiene importancia. Y disfruto estudiándolo y haciendo pruebas.
Vivimos en colores, incluido el blanco, el negro como suma de todos ellos y la escalera de grises. 
Nada como un baño en el color para un fin de semana con chispa.
Cada tono, cada matiz, puede definir un concepto.
Pensamos con colores, y por supuesto, para gustos, ahí están ellos con su variedad y riqueza.

Como muestra, esta genial campaña publicitaria " #5citas1color".








miércoles, 7 de diciembre de 2011

¡Qué corte, caperu!*

*( Expresión utilizada por los jóvenes del siglo pasado para indicar vergüenza, bochorno)






Ríen con carcajadas, echando la cabeza hacia atrás, convulsionando el cuerpo entero.  Su risa contagia, aunque el final del estribillo, la retahíla gritona de "jas", tiene un acento ligeramente amargo.

Van las cuatro sentadas en los asientos de enfrente. Sus voces chillonas apretujan aún más el vagón.
Ella es la líder del grupo, claramente.  Pelo oxigenado y cardado, como el de Amy Winehouse, las uñas descascarilladas en azul oscuro, zapatos de punta fina y chandal poligonero.  "Casual" urbano, muy  al estilo "la más chula de Móstoles". Rosa y purpurina en el brillo de labios.
Subrayados con una raya gruesa de lápiz negro, los ojos azules desconciertan, como fuera de lugar.  Transparentes, nítidos, dulzura aguamar.Dos cristales limpios entre churretones.

- ¡¿Que te pasa, vieja?!, ¿tengo algo en la cara, o qué?

- ¿Eh?...perdona...

- Joder con la tía... será guarra...

Apenas puedo murmurar una disculpa. Vaya corte. Me lo tengo merecido.
Agacho la mirada, no sé qué decir...y me bajo en la última.

A veces me pasa, no me doy ni cuenta. Se engancha la mirada, fija y sin disimulos, en un pequeño detalle.
No es curiosidad, es contemplación de lo extraordinario, de lo singular o bello.  Explicarlo no sirve de mucho. He infringido la más elemental norma de cortesía, de educación básica.
Entiendo su reacción, y lamento haberla herido, en ningún momento he querido despreciarla. 
Eso me duele mucho más que el bochorno por su reacción airada.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El PolloMariposa y la TierraVaporosa








Compartimos tórculo los jueves.

Marta es "cañera total". Extremadamente delgada, longitudinal,  toda ella es verticalidad en linea recta.  Cada semana empieza un proyecto creativo que ventila rápido. Hace grabados sorprendentes con los materiales más impensables.

La semana pasada la emprendió con un pollo de goma, y hoy ha estado investigando con unas alas de purpurina y lentejuelas. Y al final en plan "Mengele", ha nacido el PolloMariposa, engendro único.
El pollomariposa es un oxímoron en toda regla.
El bicho muerto con aleteo butterfly es imagen viva de esta figura literaria, griega de origen , pero cargadita de humor inglés:

Un contraste absurdo: el plumífero desplumado, listo para el horno, intentando huir de la cazuela con las alitas etéreas. Desde luego, quien tenga que comerse el ala, se quedará con hambre o podrá sentir eso tan romántico de mariposas en el estómago.


Dando vueltas por el taller siempre anda L'Artista.
Ella es ondulación suave en gestos y gestas. Delicada, anda cimbreante y  curvilínea, dirige nuestros trabajos haciendo espirales con la mano.

Estos días también está en la hermosa tarea de buscar unión entre lo contrapuesto. Ha sido un éxito su exposición "Terra Vaporosa".
Y otra vez la palabra: oxímoron entre el suelo duro y el epíteto esponjante. Juego de palabras para un trabajo sutil, paleta de colores en papeles tintados. Una maravilla, belleza que ha tardado todo un año en llegar a la meta.

Viéndolas entremezclarse por la mañana, disfrutando y compartiendo su diferencia creadora, he caído en la cuenta.

Cuando nos empeñamos en aplicar coordenadas preestablecidas que expliquen a las personas, cuando necesitamos aprisionar al otro en el limitado horizonte de nuestra mirada, qué difícil resulta encontrar ése punto minúsculo de interconexión.
Es necesario borrar criterios al lanzar la mirada, penetrar en el caos con los ojos prestados, pidiendo la luz a quien es el Orden, y que sabe contemplarnos a cada uno en nuestra particular contradicción interna.
Con los ojos de Dios, con los de amar de veras, se descubren y se respetan quienes formalmente parecen irreconciliables, o  antagónicos, como el Pollomariposa y la vaporosidad de la Tierra.








viernes, 11 de noviembre de 2011

Savia en invierno


Una mañana tibia.
Los árboles están confusos. Casi no hay sombras amarillas, van perdiendo hojas pero mantienen la esperanza hasta el final. Noviembre verdea, tiene este año tonos pistacho, mentiras de savia para una primavera suicida.¿Quien comprará castañas y boniatos con el abanico en la mano?

Intento un toque otoñal, por fidelidad al calendario, y busco en el iPod..."Oblivion": El oboe sabe pellizcarme con la emoción de la nostalgia, en el mismo lugar en el que  los otoños rojos hechizaban el corazón.


Me han regalado un bolso enorme, caben las carpetas y mil cachivaches. Cruzado en bandolera, me deja libertad para escribir y dibujar. Quería hacer un cuaderno de campo, trazar en lápiz los estallidos que voy encontrando: Esos ojos cerrados del que dormita en el tren, la mano con rozaduras de lejía, el exotismo de aquella boca...pero la ciudad tiene más fuerza, y me arrastra a su rutina de pasos de cebra, palabras a medias, entrecortadas, roces y empujones. Ni recuerdo que he puesto un lápiz, y la libretita negra. Vida. Savia en ebullición.

En una plaza hay risas de jóvenes  jugando al tira y afloja del cortejo. Ellas, con el moreno playero aún en los brazos, camisetas sin mangas y botas de mosquetero, son la imagen de este otoño híbrido, entre verano descafeinado e invierno recalentado.

En el mismo banco en el que cotillean dos morenas haciendo bailar las melenas en una danza de captura, mirando en dirección contraria, se sienta un viejo. Chilaba rasposa de marrones indeterminados, el fez  sin apresto, inclinado,  guardando la dignidad del pasado. Está acurrucado en una bufanda acrílica de cuadros chillones,  exagerada en tamaño, impensable para los 24º del termómetro. Ojos que no miran, gafas para contemplar tierras lejanas,  gentes que a lo mejor ya se fueron.
Al fondo, las olas multicolores del mercado de Santa Caterina, parecen dunas impresionistas, luz fuera de contexto.
Está ahí sentado, quieto, los pies como plomos en el suelo y el bastón en la mano, pero no pertenece al  paisaje.

Dicen que las plantas deben trasplantarse cuando descansan, con la savia paralizada. No sé si eso sirve para la vida humana, si nos pueden trasplantar en invierno.





Lenguaje universal: Interpretación japonesa de un compositor argentino.


sábado, 6 de agosto de 2011

MEAM

Los no-veraneantes nos fusionamos con el ambiente de tal modo, que en el mismísimo corazón de Barcelona, se dirigen a nosotros en inglés.

¿Qué pintas llevamos? ...Yo no me he puesto el sombrero de paja, desde luego, y mi muchacho acompañante lleva camisa de rayas y bermudas, al más puro estilo clásico.

Nos acomodamos en la cola para entrar en el Picasso, pero una sonrisa de buen marketing nos recuerda la exposición recién estrenada a la vuelta de la esquina.
Sin dudarlo, cambiamos de acera. Un vistazo rápido mientras se despeja la cola... pero nos esperaban casi tres horas de lujo contemplando arte figurativo del siglo XXI.
Y además con sorpresas, invitaban a copa de cava y música en directo.
El Museo Europeo de Arte Moderno es una visita que repetiremos.



Pensamos con la lectura de algunos textos...





 Y compartimos belleza e ironía con el buen Arte.


 "Retrato de Familia". 
             Jorge Gallego



"Tic-Tac".
Jorge Gallego