Vuestro regalo ha sido un impacto directo, una inundación de emociones en el alma, algo así como el golpear de las olas en un acantilado: una marejadilla de cariño.
Y me tenéis quieta, sin saber como daros las gracias, sin poder imaginar con qué palabras podré expresaros el agradecimiento, la sorpresa, todo el bien que me ha hecho vuestro regalo.
Ana, Carme:
Os quiero una a una... pero juntas...sois un elixir, esa alquimia mágica que abre y llena de belleza los corazones.
¡¡¡GRACIAS!!!