Las imágenes hacen trampa porque con sólo oír el acento ya me empieza a cosquillear la garganta.
Es el influjo de las raíces, la cadencia de voces que se escondieron en la memoria, de formas de decir con mensajes indefinibles, y que sólo puede explicar el corazón.
Y exactamente en el minuto 1:53 estalla una lágrima. Es la belleza del sentido común, de la verdad.
Admiro la sencillez de esta personalidad compacta, sin fisuras, coherente.
Hermosura y fuerza de la vida buena.
Me sobran las teorías, necesito éstos héroes.