viernes, 29 de abril de 2011

Chubasco



La tarde ha empezado aireando una corriente fría, de las que dejan azules los pies valientes que ya se han animado con las sandalias.

Al final, por la calle que lleva al mar ha empezado a subir la niebla.
Ha sido un asalto sigiloso, pérfido. La humedad azul se ha metido en la ciudad a través de las camisetas de verano y los pantalones cortos.
Sólo los enamorados de la luz nos hemos dado cuenta de la invasión, pero ya era demasiado tarde.
El silencio de la nube ha amortiguado los golpes de ruido habituales, y enseguida ha empezado a gotear. Unas gotas enormes, rotundas, estallando de una en una en la acera.
Y nos lo hemos tomado a broma. Cuatro gotas de nada...

Pero mientras subía la rambla, cada vez bajaba más agua.
Se ha vaciado la calle.
Los paseadores se apretujan debajo de los aleros, mirando desde los escaparates iluminados ése teatro chorreante con luz y sonido, porque era una auténtica tormenta de las de alta mar: Rayos y truenos sobre un oleaje de asfalto y suciedades varias.

Algunos locos, azuzados por la prisa y envalentonados por la protección de un paraguas plegable y algo parecido a una gabardina, cruzamos la linea de fuego.

Los charcos hierven burbujeantes, como la pócima mágica, o una sopa casera de tinta de calamar. El amarillo de los taxis y los autobuses rojos brillan en ese río de gris y negro. Baten y baten con las ruedas el agua pringosa, y levantan espumas blancas, como si preparasen un soufflé para la cena.

La edad y un agujero que llevo en la zapatilla izquierda, me impiden saltar y chapotear en el aguazal, pero la tentación es seductora y me hago la despistada: un pequeño saltito de nada para romper el reflejo del semáforo en el agua, mágia infantil para quitarse años.

Ayer la tormenta nos abrillantó a chorros.

17 comentarios:

Unknown dijo...

Confieso que me reconforta sentir el ruido de las tremendas gotas empapar las calles. El olor a lluvia de una tarde de tormenta...
Pero sólo cuando empieza es cuando me gusta...
jejejeje, yo tb daría un pequeño y tímido salto en el charco para romper el reflejo del semáforo...
Bicos Mariapi

Poto dijo...

Mater, cómo disfruté ayer en la terraza, con la corriente fría en la cara, y observando la maravillosa luz de las nubes oscuras a punto de explotar cubriendo lo que había sido una mañana azul y de sol brillante, era como estar en la película de "El Mago de Oz"!!!

Un besote

pd.- sólo falta que ahora te pongas a saltar por los charcos y cojas un gripazo de primavera!!

Ana, princesa del guisante dijo...

Ante semejante recordatorio del poder del cielo sobre nosotros, sólo queda un remedio: rendirse ante una taza de chocolate caliente y darse un buen baño para recuperarse al llegar a casa.

Yo tenía botas de agua. Eran azul marino, y debían tener un poro por el que, inevitablemente, se colaba el agua, y llegabas a casa con el moco colgando (es que entondes sólo era aprendiz de princesa)

Besos grandes

ana dijo...

No dejamos de ser niños... eso de los charcos es una tentación. Recuerdo un niño a la salida del colegio, iba en la fila ordenadito, pero sus ojos, ¿ay, sus ojos!. Estaban clavaditos en el único charco que en la explanada de los autobuses se había formado. No dejaba de mirarlo, le temblaba el cuerpo entre un voy y no voy... hasta que fue y lo pisó pero bien.

Tenía trea añitos, y fue una estupenda risa verle las intenciones ya desde la fila, él tan ordenadito... y con esos ojillos que no dejaban de ver el charco.

Me encantan las tormentas, el olor de la tierra, el del ozono... y el brillo que se deja sentir después. Si sale el arcoiris ya ni te cuento.

Lo que odio es la contínua e insistente lluvia, ese "calabobos" que lo convierte todo en gris y sin ningún tipo de brillo.

Feliz Tormenta Mariapi. Nos has dejado un texto precioso.

Besos.

que dificil la vida sin ti dijo...

¡Qué hermosa descripción Mariapi!

¿Te han dicho alguna vez que eres la reina de la bella metáfora?
Pues es así...
Enhorabuena, escribes tan bién que me has comido un trozo considerable de autoestima y siento un agujero oscuro aquí en el pecho que sí, la verdad, me parece que es...lo voy a tener que reconocer... ¡¡¡ENVIDIA!!!
Odio la lluvia y por unos instantes tú me has reconciliado con ver llover.
¡Gracias y un beso Mater literaria!
Asun

Modestino dijo...

Pues sí, una descripción bonita y positiva, a veces no sabemos valorar la belleza que Dios nos manda, y hasta nos quejamos.

Anónimo dijo...

Ese agujerito en tu zapatilla izquierda te salva, Mariapi. Reconocelo ;)
Lolo

Mariapi dijo...

Dolores, viviendo donde vives tendrás muchos días para gozar la lluvia...En la ciudad el olor a tormenta es otro, pero también tiene peculiaridades divertidas, como "romper semáforos"...Un beso, gracias.

Mariapi dijo...

Poto, tranquila, supe mantener la calma, y no hice el numerito de "bailando bajo la lluvia"...aunque ganas no me faltaban...¿te imaginas? en una farola de la Plaza Cataluña,claqué sobre los charcos...una maravilla...pero estuve contenida, nadie se dio cuenta...Un besote.

Mariapi dijo...

Bueno, Ana, la realidad no es tan romántica, al llegar a cas...no hubo tacita de chocolate, me puse a preparar la cena, que estaba "el ganadico" con hambruma...ya sabes, que comen todos los días...
Yo también recuerdo las "katiuscas"...siempre son los zapatos preferidos de los niños¿verdad? Ya veo que hasta las princesas sucumbíais a ellas, y no te preocupes, lo del moquico es universal, no lo evita ni la sangre azul...Un besote.

Mariapi dijo...

Ana, pues con unos poquicos años más...yo me sentía igual que ese peque de tres años...atracción fatal hacia el charco...infantilizada que es una. Un abrazo, gracias miles.

Mariapi dijo...

Asun, eso que tu llamas "metáfora", en mi casa lo denominan "rollo", así que te agradezco esa visión positiva...cuando me leen suelen decirme:"Mira que le echas imaginación"(como diciéndo "vaya cuento"), o "en resumen, que llovía y te mojaste,¿no?".
Gracias por mirarme con tan buenos ojos, un besico.

Mariapi dijo...

Gracias, Modestino. Tengo la suerte de ser "disfrutona" de serie, me gusta la lluvia, el sol, el granizo, la nieve...Un saludo, buen fin de semana.

Mariapi dijo...

Ay, Lolo, si no fuese por ése agujerico que me ata a la realidad...Un beso, hoy déjame ser "besona", que como hace mucho que no te leo...tengo ganas de esponjarme de alguna manera...

sunsi dijo...

Mater... ¿A que te hubiera encantado hacer un regresión e hincharte a saltar en los charcos como cuando éramos peques?

Qué precioso escrito, Mariapi. Parece "pintado"... Se te ha metido dentro la luz, las sombras y el color que trasladas a los lienzos.

Disfrutona... Me alegro de poder disfrutar con estos paisajes cotidianos que describes.

Un beso y feliz casi domingo, Mater.
He leído por ahí que tienes macro-comida. Seguro que también vas a disfrutar.

Mariapi dijo...

Sunsi, sí, disfruté con la macrocomida y ahora me estoy recuperando del disfrute...
Me hubiese gustado chapotear y saltar...pero aún tengo un mínimo de sentido del ridículo y espero que de sentido común...sólo metí un pié en un charco, por quitarme las ganas...Gracias, Sunsi, un abrazo.

meloenvuelvepararegalo dijo...

Dí que sí, hacerlo! aunque disimulando para que no digan :)
A mí lo que me gusta de la lluvia es pasear bajo ella pero con un paraguas y oír el sonido repiqueteando en mi paraguas...
El otro día sin embargo me calé entera, y no, eso no me gustó; mi oído se ha resentido.
Saludos,